jueves, 10 de octubre de 2013

Sobre el doblaje, la traducción

¿Habla usted mi idioma?

Los doblajes ponen en la boca de los actores algunas frases que no se usan en el mundo real

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Algunas cosas solo suceden en el cine. Por ejemplo, mantener una agradable conversación telefónica y colgar sin decir “hasta luego”. O ir a un gran edificio en coche y aparcar justo a la puerta. O que todos los teléfonos empiecen con 555.
Los traductores del cinematógrafo han desarrollado también un séptimo arte de hablar. Así, escuchamos con frecuencia a los actores algunas frases que casi nunca oímos en nuestra vida cotidiana.
Cuando alguien no está de acuerdo con algo, suele decir a este lado de la pantalla: “No estoy de acuerdo”. O “no lo veo, chico”. O “ni de coña, maja”. O “ni hablar”. En cambio, si actuase ante una cámara diría: “No creo que sea una buena idea”.
Sabemos que los doblajes obligan a resolver un sudoku en el que juegan el movimiento de los labios y lo que se decía en la lengua original. Pero da la sensación de que algunos guionistas han tomado carrerilla y aplican esas extrañas fórmulas incluso a las obras rodadas en español.
Así, oímos a menudo en el cine: “¡Que te den!”. ¿Que le den qué? En el español de España se aprecia que falta algo. Además de lo que usted ha pensado, podría completarse así: “Que te den morcilla”.
En muchas películas, alguien cae rodando por las escaleras —propinándose un golpe en cada peldaño— y le pregunta quien le espera abajo para recogerlo amorosamente y reconfortarlo: “¿Te encuentras bien?”. Y el espectador tendrá ganas entonces de pensar: “Coño, ¿no ves que se ha caído por las escaleras?, ¿cómo se va a encontrar?”. Claro, porque el espectador, si estuviera al pie de la escalinata de mármol por la que se ha derramado el torpe protagonista, preguntaría en ese caso: “¿Te has roto algo?”; pues ha quedado claro que bien del todo no puede encontrarse.
Hay que entender todo eso, no es fácil traducir un diálogo con el metrónomo del movimiento bucal
Por el contrario, alguien se merece una felicitación por ese hallazgo tan exclusivamente cinematográfico que se pronuncia cada vez que se encuentran dos personajes en una selva, o similar: “¿Habla usted mi lengua?”. Merece elogio, digo, porque la fórmula sirve para cualquier idioma original en que se haya rodado la película y para cualquier lengua a la que se traduzca; pero si el otro no habla su idioma, ¿cómo va a entenderle la pregunta? Usted dígale “buenos días” y ya le contestará “buenos días tenga usted” si es que ha entendido su lengua. Si no la entiende, la misma cara le va a poner que si preguntara “¿habla usted mi lengua?”; y si la entiende se ahorrarán preámbulos y entrarán ya en materia después del saludo inicial.
En la vida real, alguna gente no sabe cómo decir que no. Debieran ir más al cine. Si alguien le propone a un amigo que cruce la montaña para encontrarse con su primo, pongamos por caso, puede recibir esta respuesta: “Cruzar la montaña no es una opción”. O sea, el actor dice de esa guisa lo que a este lado de la pantalla expresaríamos de otro modo: “No se puede cruzar la montaña”, tal vez porque alberga peligros insondables o porque sencillamente no se puede cruzar la montaña.
Si se hubiera rodado una película sobre el torero Rafael El Gallo, su famosa frase “lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible” la habrían formulado de otra manera: “Lo que no puede ser no puede ser, y además no es una opción”.
En algunas películas, lo que a este lado de la pantalla llamamos “funeral” se denomina “servicio religioso” (aunque no quede muy claro qué servicio recibe el muerto); y si alguien obtiene un éxito no gritará “¡bien, bien!”, o “¡qué suerte!”, o “¡de puta madre!”, sino “síiii, síiii, síiii”. Y si va a suceder una catástrofe, quien se da cuenta de lo que se avecina gritará horrorizado: “¡Ooooh, Dios mío!”. Y el que esté a su lado agregará: “¡Maldita sea, maldita sea!”.
Hay que entender todo eso, porque no debe de resultar fácil traducir un diálogo con el metrónomo del movimiento bucal.
Siempre será mejor la versión original subtitulada, claro; pero solo si tenemos la suerte de no encontrarnos muchas faltas de ortografía en sus textos. Porque, ¡ooooh, Dios mío!, a veces parece que en los subtítulos tampoco hablasen nuestra lengua.

domingo, 6 de octubre de 2013

Conectores textuales en textos argumentativos

http://literaturaylengua.com/2010/02/03/conectores-textuales-en-un-texto-argumentativo/

Espanglish (I)

La Prensa Gráfica, El Salvador, 
http://www.laprensagrafica.com/2013/10/03/espanglish-i

En nuestros días el idioma inglés, principalmente el de Estados Unidos, se filtra en nuestra vida por muchos flancos: las nuevas tecnologías, la publicidad, la investigación científica, los viajes, la industria del entretenimiento, las migraciones... No pocos consideran que el uso de expresiones del inglés en el habla cotidiana muestra los “complejos de inferioridad”, “ignorancia” o “falta de identidad” de nuestras sociedades.

Periódicamente la Fundación del Español Urgente (Fundéu) difunde adaptaciones al español de expresiones como clúster, bróker, tuitear y resetear, bloguear, provenientes del inglés. “Ninguna lengua dura tanto tiempo sin cambios”, sentencia Antonio Alatorre, un experto en la historia del idioma español, autor del ameno y erudito libro “Los 1001 años de la lengua española” (cuarta reimpresión, 2010) del cual me he beneficiado para escribir este texto.

El latín, reconocido como la lengua madre de nuestro idioma, fue apenas una de las muchas ramificaciones de la lengua indoeuropea, originada en el extremo oriental de la península de Anatolia. Fue en esa zona donde se produjo una de las revoluciones culturales más importantes de la humanidad: la agricultura. Los excedentes de producción de los anatolios no solo se tradujeron en riqueza y expansión geográfica.

Explica Alatorre que a medida que adoptaban la agricultura “iban aprendiendo a decir cómo se decía ‘sembrar’, ‘uncir los bueyes’, de la misma forma en que en nuestros días, al adoptar el “fax”, añadimos a nuestro vocabulario español la palabra fax. La evolución de las lenguas no se puede entender bien sin la comprensión de la historia política en que se desenvuelven. Las invasiones visigodas de la península ibérica introdujeron en el vocabulario corriente la palabra ‘guerra’ y una serie de conceptos asociados a la codicia de territorios y riqueza, como ‘robar’, ‘botín’, ‘devastar´, ‘esgrimir’, ‘blandir’... Para la mayoría de estos conceptos, comenzando por el de guerra, existían palabras equivalentes en latín (lengua impuesta, a su vez, por las anteriores invasiones romanas). Obviamente los usos bélicos de los invasores penetraron muy hondo en la sensibilidad de los sojuzgados, haciéndoles adoptar esas expresiones.

Siglos más adelante las invasiones árabes (los “moros”) introdujeron al dialecto castellano al menos 4 mil arabismos en áreas como la decoración, la jardinería, la horticultura y las obras de riego, que se corresponden a objetos o conceptos para los que no había en español palabras para designarlos. Los árabes, extraordinarios horticultores, expertos en equitación y tejedores, no solo enseñaron sus destrezas a los hispanos, sino también su manera de nombrar aquellos procesos y herramientas. ‘Añil’, ‘fanega’, ‘aceituna’, ‘almíbar’, ‘alfajor’ y ‘algoritmo’ son voces árabes. La noción misma de ‘cero’ se debe a los “moros”, quienes obligaron a que toda Europa abandonara la rústica numeración romana.

Las intrusiones del inglés en el lenguaje que usamos en nuestra vida cotidiana pueden mover a la burla, a unos, y a otros, a la indignación. La nuestra no es una lengua moribunda. Es la segunda más hablada en Estados Unidos. De lo que no cabe duda es de que estamos asistiendo a otro proceso de transformación del español. El espanglish es solo uno de los retoños de esos cambios. Volveré sobre el tema en quince días.

(Lea más: http://talpajocote.blogspot.com/)

sábado, 28 de septiembre de 2013

El amante bilingüe (Juan Marsé)

NORMA VALENTÍ al teléfono:
- Assessorament lingüístic, digui?
- ¿Oiga? ¿Dirección Gneral de Política Lingüística?
- Sí, digui.
- Llamo para una conzulta, ¿sabuzté? - enmascaró la voz en un tono varonil y caliente, una dicción rápida agraciada con un deje andaluz que tenía muy ensayado en sueños e insomnios-. M'han dicho qu'hable con la zeñora Valentí, la sosoli...sosolingüi...
- Sociolingüista.
-Eso.
- Jo mateixa. Diguim el seu nom.
Silencio. Marés le ofreció un carraspeo, luego un suspiro y jadeos. Sentía un nudo en la garganta. se me parte el alma- se dijo-. ella pensará: vaya, otro charnego analfabeto y tímido que no se atreve a preguntar.
- Perdone la molestia- dijo por fin- Quería preguntarle un par de costas, ¿sabuzté? Verá, tengo un problemita de escritura y me je dicho: voy a llamar a la Xeneralitá...
- Parli català, si us plau. En catalán, por favor.
- Lo parlo mu malamente, zeñora.
                                 (...)
- Digui, digui.
- con su permiso, le decía que mi problema es éste: en los cristales del escaparate de mi tienda tengo yo pintados algunos rótulos en castellano y esos gamberros de la Crida me los ensucian con spray cada dos por tres.En vista de lo cual, he decidido poner los rótulos en catalán....
- Muy bien. Le interesa a usted saber, señor...
- Tena Amores, para servirla. Tenamores.
- ...señor Tena, que, puesto que tiene usted establecimiento, puede usted contar con la colaboración de los empresarios de rótulos afiliados a Aserluz para la presente campaña de catalanización del ramo del comercio. Debe usted ponerse en contacto con los fabricantes de rótulos.
- No, pero si es una cosita de na. Yo creo que uzté misma me pué atender , si es uzté tan amable...Mire, tengo un letrero que dice."Tubos de escape", y otro que dice:"Recambios". Este último lo he cambiado por "Recanvis", con uve de vaca, y creo que stá bien. pero, si fuera uzté tan amable, ¿cómo se dice "tubos de escape" en catalán? ¿Oiga...? ¿M'escucha, zeñora sociolingüista?
-Sí, tomo nota. Espere un momento.

                             (...)
- Pues mire usted, buen hombre, acaba de ponernos en un aprieto...En ste moemtno no sabríamos decirle con exactitud. Podría ser "tubs d'escapament", ¿sabe? Con apóstrofe.
- ¿Tubs d'escapament? Suena fenomenal, zeñora Norma. ¿Y con apóstrofe? ¿Y ezo qué es...?

Juan Marsé  (1990) : El amante bilingüe. Barcelona:Planeta, págs 62-64.

Marsé sobre la lectura

Veo sentada ante mí, en casa, a la joven estudiante de robustas rodillas y nervioso bolígrafo que me visita para anotar en su cuaderno gravísimos datos sobre mis novelas con destino a su tesina; la veo parpadear, confusa, ante mis delgadas respuestas (que no encajan en su vasto y complicado plan de estudios: le digo, por ejemplo, que el Pijoaparte jamás se propuso desenmascarar a la burguesía catalana, sino simplemente enamorar a Teresa), la veo cotejar notas, alterar esquemas, rectificar planteamientos, desorientada, y yo, algo entristecido, me pregunto quién la ha desorientado, cuándo y cómo ha perdido esa muchacha el placer de leer. Afirma que la novela le gustó, pero se nota que no lo pasó bien leyéndola, y lo que es peor, ya no considera importante el pasárselo bien leyendo novelas. Entonces, ¿quién o quiénes le quitaron a esa chica el deseo de disfrutar con un libro, dejándole sólo la obligación de aprender? ¿Aprender qué, además? ¿Sociología, semiótica y semiología, estructuralismo, sentido y forma, relaciones metalingüísticas, perspectiva exógena y estructura interna?

Por un breve instante, horribles fantasmas de posibles tesinas pasadas y futuras desfilan por mi mente con extravagantes títulos: El significado de los toros y de la humilde patata en la poesía de Miguel Hernández -Estructura, calor y sabor de las magdalenas en la obra de Proust - El Pijoaparte hijo natural semiótico de Henry James, con permiso de Félix de Azúa - Los silencios de Moby Dick y su relación metalingüística con la pata de palo de John Silver y con el mezcal y los barrancos de la prosa deMalcolm Lowry - Madame Flaubert soy yo, dijo Federico García Lorca.

¡Maldición, estamos rodeados! Así es imposible leer, hay que saber demasiadas cosas, hay que amueblar la mente de bidets teóricos, hay que ser experto en demasiadas chorradas -le digo a la desilusionada estudiante de graves rodillas y afanoso bolígrafo. Se han empeñado ellos, los malditos tambores de las cátedras y de los institutos, los avinagrados columnistas de diarios de provincias, los rastreadores de estilos y figuras de la alfombra, los rebuznos de la crítica trascendente y los cuarenta años de incultura franquista, en convertir la lectura de un libro en cualquier cosa menos en un placer, un acto libre y espontáneo, una aventura personal con la imaginación. ¿Quieres un consejo? Tira por la borda ese cuaderno y ese bolígrafo y ponte a leer, sobre estas rodillas sojuzgadas de estudiante aplicada, y con ojos infantiles a ser posible, renovada la capacidad de asombro, el sentido de la vida y la imaginación penetrante, otra vez, "La isla del tesoro". Callarán los bobos tambores eruditos y recobrarás el tesoro de leer.

El Periódico, 22-O4-1979 ( en la página oficial del escritor: http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/marse/texto3.htm)

La oscura historia de la prima Montse (fragmentos descriptivos y narrativos)


...ese arropamiento tribal que generalmente gozan las familias ricocatólicas cn mucha progenie y que ayuda a sentirse menos solo y desvalido en este mundo, en el trabajo y en las relaciones, cobijado a la sombra de las majestuosas ramas del frondoso árbol-apellido que se mecen seguras sobre esta sociedad de uñas y dientes afilados: es simplemente una honda y vieja nostalgia de estar rodeado de tíos y tías solventes y hospitalarias, de hermanas biencasadas y de cuñados, suegros, floridos ramilletes de sobrinas, de primos-hermanos y primas carnalísimas, allegados próximos o lejanos, ausentes o presentes pero en todo caso muchos, hermanados todos y bien situados en la vida, con influencias e introducidísimos; en fin, prima, vuestra numerosa parentela, la claramuntiana feligresía ramificada esplendorosamente sobre el viejo tronco del dinero y vivificada con el oportuno injerto financiero de algún perfumado conejo de hija-política o unos atributos masculinos muy estimados en los medios, con telegramática bendición papal y fervientes votos de felicidad. Quizá en todo ello no haya más que un sentimiento banal y epidérmico, qué quieres, una melancolía enfermiza, una típica idea de huerfanito.


(...)

Él se desnuda. El cuarto es pequeño y de techo inclinado, le han dejado el peor camastro, en un rincón y paralelo a las gruesas vigas encaladas del techo que, en su declinar, rozan casi la cabecera. En un ventanuco junto a la almohada se asoma la noche estrellada, un silencio remoto.

(...)


Juan Marsé (1970) : La oscura historia de la prima Montse, Barcelona:Lumen.

Sujeto, verbo y predicado. (Juan José Millás, 1990: La soledad era eso)

Elena dudó y sintió que el miedo hacía estragos otra vez en el área de su cuerpo dominada por los intestinos. Comprendió entonces que lo que más temía era ver a su madre sentada en la butaca, bajo el tictac del reloj de péndulo que al ponerse en marcha aquel domingo había restituido el viejo orden,la antigua armonía, la sintaxis familiar que evocaban la butaca y el reloj y en la que su madre había jugado el papel de cópula, de unión. sujeto, verbo y predicado, gritó atravesando el salón en un movimiento de pánico. Encendió la luz y contempló la butaca vacía, pero raramente habitada, sobre la que el reloj medía un tiempo que a Elena le concernía y no le concernía a la vez.

Juan José Millás (1990): La soledad era eso. Barcelona: Destino (Círculo de Lectores), pág.50.