Mostrando entradas con la etiqueta Descripción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Descripción. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de octubre de 2013

Muy sencillito, pero para taller de escritura...

Personajes. Textos descriptivos y narrativos

Borja Díaz 
@BorjaDSP 
Nivel: Secundaria 
Tipología: Descripción + narrativa 

Lanzo esta propuesta que yo mismo voy a poner en práctica por primera vez este curso. En otros cursos he hecho cosas parecidas aunque de una manera más casual y menos planificada. Mi idea es que sea un proyecto que abarque todo el curso, pero como veréis es adaptable en su longitud. Una de las cosas más importantes a la hora de escribir de manera creativa, es crear a los personajes. Es habitual intentar crear a partir de sucesos y que los personajes salgan de ellos. Sin embargo, lo lógico es que sea un personaje que ya está formado en nuestra cabeza quien se enfrente a esos hechos que les presentamos. Muchos escritores comentan que una vez han creado el personaje, tiene vida propia y toma sus decisiones. A grandes trazos esta es la tarea de nuestros alumnos: crear un personaje complejo y enfrentarlo a situaciones que no hemos decidido nosotros mismos para que él mismo reaccione. Con este proyecto vamos a trabajar, por un lado, una técnica de escritura creativa y, por otro, un elemento fundamental de inteligencia emocional como es la empatía.

Primera etapa (entre 1 y 3 sesiones). Texto descriptivo. 

Vamos a empezar creando nuestro personaje a partir de una descripción física (prosopografía). Y os digo el porqué: Aunque en algunas actividades similares (en teatro, por ejemplo) se suele empezar por el lado psicológico, creo que la descripción física está más conectado con lo visual y lo visual, en nuestros alumnos, con la imaginación y la creatividad. Esta descripción física puede y quizás hasta debe ir acompañado de uno o varios dibujos en papel o formato digital. A todo el mundo le encanta dibujar, por muy mal que lo haga, y en cuanto empieza, la imaginación se dispara.

Esta descripción física nos debe llevar a la descripción psicológica (etopeya). Aquí mi intención es mostrarles que una etopeya puede llevarse a distintos niveles. Por un lado están los rasgos más evidentes (simpatía, expresividad, etc.) y por otro, los rasgos más profundos de la personalidad de su personaje. Aquellos que solo conocería alguien que conoce bien a ese personaje. Porque estos rasgos nos van a servir para dar unas pinceladas de su pasado; momentos clave que han marcado la personalidad de nuestra creación.

Segunda etapa (al gusto: entre 1 y 100 sesiones). Textos narrativos. 

Aquí os abro dos vías. Nuestro personaje se enfrenta a situaciones planteadas caprichosamente por nuestro compañeros. Con dos opciones:
 - O bien le entregamos el personaje a nuestro compañero que debe hacerle protagonista de una situación que se le ocurra.
- O bien el compañero da esa situación (podemos decir que nos propone el nudo de una historia) y el creador del personaje tiene que resolverla.
  • La que yo voy a aplicar. El personaje de cada uno nos va a acompañar durante todo el curso y va a recorrer la historia de la literatura que veamos en clase. En ciertos puntos del temario cada alumno deberá meter a su personaje dentro de una obra clave. ¿Qué surgiría de un encuentro entre Alonso Quijano y tu personaje? ¿Y si llega a Macondo? ¿Un amo más para el Lazarillo de Tormes? ¿Vivo o muerto en Comala? ¿Podría entrar al servicio de Calisto?   
  •  Con la presentación del personaje y sus vivencias a lo largo de la historia de la literatura, se hará un portfolio o quizás un ebook que, bien ilustrado, pueden conservar.   Según vaya avanzando el curso, iré actualizando la entrada con los resultados obtenidos.

sábado, 28 de septiembre de 2013

La oscura historia de la prima Montse (fragmentos descriptivos y narrativos)


...ese arropamiento tribal que generalmente gozan las familias ricocatólicas cn mucha progenie y que ayuda a sentirse menos solo y desvalido en este mundo, en el trabajo y en las relaciones, cobijado a la sombra de las majestuosas ramas del frondoso árbol-apellido que se mecen seguras sobre esta sociedad de uñas y dientes afilados: es simplemente una honda y vieja nostalgia de estar rodeado de tíos y tías solventes y hospitalarias, de hermanas biencasadas y de cuñados, suegros, floridos ramilletes de sobrinas, de primos-hermanos y primas carnalísimas, allegados próximos o lejanos, ausentes o presentes pero en todo caso muchos, hermanados todos y bien situados en la vida, con influencias e introducidísimos; en fin, prima, vuestra numerosa parentela, la claramuntiana feligresía ramificada esplendorosamente sobre el viejo tronco del dinero y vivificada con el oportuno injerto financiero de algún perfumado conejo de hija-política o unos atributos masculinos muy estimados en los medios, con telegramática bendición papal y fervientes votos de felicidad. Quizá en todo ello no haya más que un sentimiento banal y epidérmico, qué quieres, una melancolía enfermiza, una típica idea de huerfanito.


(...)

Él se desnuda. El cuarto es pequeño y de techo inclinado, le han dejado el peor camastro, en un rincón y paralelo a las gruesas vigas encaladas del techo que, en su declinar, rozan casi la cabecera. En un ventanuco junto a la almohada se asoma la noche estrellada, un silencio remoto.

(...)


Juan Marsé (1970) : La oscura historia de la prima Montse, Barcelona:Lumen.

miércoles, 12 de junio de 2013

Descripción

Tomás Hiepes (1642): Frutero de Delft y dos floreros

Tomás Hiepes (1642): Dos fruteros sobre una mesa

La atractiva pareja de lienzos, claramente firmada y fechada por el autor en 1642, describe numerosos aspectos de interés, tanto sobre el mundo especializado del bodegón como acerca de la sociedad de su tiempo, puesto que ambas obras son resultado de una cuidada puesta en escena que podía complacer a las personas acomodadas del momento en el ámbito valenciano: los recién desplegados manteles, con sus correspondientes encajes que cubren la superficie de una mesa o bufete; los cinco objetos de cerámica contrastados entre sí y bellamente expresados, con todos sus elegantes pormenores; las flores de gran finura que acompañan en uno de los cuadros a las frutas sin competir con ellas; el modo en que se recortan los motivos sobre el fondo oscuro alcanzando efectos de rotundos volúmenes; la impresión de orden y rigurosa simetría que se refuerza con una sensación de calculado equilibrio de proporciones; los contrastes de tonalidades; los juegos de luces y sombras; el dibujo firme que potencia los perfiles de las cosas; así como el efecto de calidades táctiles de las frutas, conseguido con gran acierto.
Se trat de las dos obras más antiguas firmadas que se conocen de Hiepes, pintor del siglo XVII que para el mundo valenciano supone su principal punto de referencia en materia de bodegones. Ambas piezas son representaciones de algunas de las características principales del autor, no todas, que le otorgan una personalidad propia dentro del género, desde su predilección por mostrar recipientes de cerámica y un aire de suntuosidad en los pormenores, a su interés por las composiciones de estructura bien ritmada y su inclinación por conseguir efectos volumétricos.
Destaca siempre en la ejecutoria del autor una evidente maestría, resultante de sus afinadas dotes de observación y plasmación posterior sobre los lienzos de los que su ojo atento capta, gracias a las cuales consigue individualizar cada elemento que emplea, a los que dota de una sólida monumentalidad merced a la utilización de un punto de vista elevado y su presentación en primer plano.

Juan J. Luna (2008): El bodegón español en el Prado. De Van der Hamen a Goya. Museo Nacional del Prado. Madrid.